Fundamentos del método científico
La ciencia ha demostrado ser la herramienta principal y más fiable de la especie humana para la adquisición de conocimiento cierto. Desde el inicio de la revolución científica a mediados del siglo XVI, ningún otro modelo filosófico ha logrado hacerle sombra. Su poder es evidente: permite descubrir y comprender el universo que nos rodea, otorga la posibilidad de desarrollar tecnologías avanzadas, pone en nuestras manos la capacidad de alcanzar conclusiones objetivas. En cada instante de su evolución, la ciencia ha ofrecido a la humanidad lo más parecido a la verdad que era posible conseguir en ese momento.Pero, ¿por qué la ciencia es tan poderosa? ¿Qué tiene tan especial, para habernos dado tanto en tan poco tiempo? ¿Es verdaderamente posible que haya una vía para conocer la Verdad, así, con uve mayúscula? ¿Por qué todo lo que hace la ciencia y su hija la tecnología termina por triunfar tarde o temprano, mientras que las demás cosas que hacemos los humanos son tan impredecibles y frecuentemente se saldan con clamorosos fracasos?
La clave del poder de la ciencia radica en el método científico. El método científico es una forma de buscar el conocimiento mediante la observación y el razonamiento estrictos, de manera sistemática y con el objetivo de hallar principios y leyes generales de validez universal. El método científico está diseñado de tal modo que toda subjetividad humana desaparezca, dejando únicamente los hechos y razonamientos objetivos.
Al aplicar con rigor el método científico, sólo puede quedar la verdad desnuda, o lo más parecido a la verdad desnuda que es posible conocer en ese momento específico: una verdad provisional tan próxima a la certeza como se puede llegar. A diferencia de lo que ocurre con los dogmas y doctrinas, el método científico se vuelve aún más fuerte cuando alguien lo utiliza para demostrar que una verdad establecida resulta ser falsa o incompleta: la ciencia tiene esa capacidad de corregirse a sí misma constantemente, refinando el conocimiento humano cada vez más y mejor. Algunos creen que este carácter eternamente provisional del conocimiento científico es una prueba de su debilidad frente a doctrinas tradicionales que pretenden contener la Verdad Absoluta. Pero se trata, en realidad, de su mayor fortaleza: la ciencia se extiende, avanza y mejora día a día, mientras que los dogmas no pueden evolucionar por su propia naturaleza de Verdad Absoluta y, por tanto, no mejorable.
Existen varias aproximaciones posibles al método científico. La más clásica, que inspira a todas las demás, es el llamado modelo hipotético-deductivo. El método hipotético-deductivo consta de siete pasos, siempre en el mismo orden:
Observa: identifica con claridad el fenómeno que vas a estudiar, obsérvalo con atención y reúne todos los datos disponibles sobre el mismo. Delimítalo con nitidez: qué está dentro de tu estudio y qué queda fuera del mismo. Ponlo por escrito y reléelo con frecuencia.
- Crea una hipótesis: una vez tengas una visión global del fenómeno, imagina una explicación razonable que lo describa en su totalidad. Esto se llama una hipótesis. La hipótesis debe ser formulada con completa precisión, sin ambigüedad alguna en las palabras. Si es necesario, explicarás exactamente qué quieres decir con cada una de tus palabras; más a menudo, usarás lenguaje técnico con sentido específico. Estamos buscando una conclusión científica, no preparándonos para una discusión a golpe de triquiñuelas lingüísticas.
- Haz una predicción: como si fueras un adivino o una bruja, debes utilizar tu hipótesis para predecir algo que ocurrirá en el futuro si ésta es correcta; y diseñar un experimento para comprobarlo. Siempre, siempre, la carga de la prueba recae sobre quien afirma.
- Haz el experimento: tu experimento no debe estar diseñado en primer lugar para dar pábulo a tu predicción, sino para demostrar su falsedad por todos los medios. Sí, como suena: tienes que ir con todas tus fuerzas contra tu propia hipótesis. Con sadismo y mala baba. Sólo cuando se demuestre más allá de toda duda que las predicciones de tu hipótesis se cumplen, podrás comenzar a pensar que es verdadera. Tu experimento, además, debe ser reproducible: cualquier otro científico con equipo similar, en cualquier otro momento y lugar, debe ser capaz de repetirlo y validarlo independientemente.
- Vuelve al paso 1 hasta que no haya discrepancias entre los resultados de tus experimentos y las predicciones de tu hipótesis. Sólo entonces puedes pasar al siguiente nivel:
- Extiende, expande e integra: busca otros fenómenos análogos y repite el proceso. Profundiza. Al final, estarás en condiciones de proponer una ley que explique las observaciones en su totalidad y realice predicciones válidas para todos sus casos.
- Formula una teoría: la teoría, a diferencia de lo que la gente cree, es el último paso y el más sólido de todos ellos; una teoría reúne estas leyes e hipótesis verificadas en un sistema de conocimiento completo, global, que se integra con el resto de la ciencia. Y aún y así, podrá ser criticada y desafiada en todo momento, pero siempre empezando de nuevo por el paso 1.
A cambio, la ciencia compartirá contigo su poder: la capacidad de descubrir, de comprender, de construir, de desarrollar. La posibilidad de avanzar y de soñar cosas verdaderas.
Y además, será muy difícil que te engañen y que te manipulen. Cuando alguien intente colarte alguna afirmación indiscutible, alguna verdad de las que sabe todo el mundo o cualquier pamplina de supuesto sentido común, recuerda: la carga de la prueba recae siempre sobre quien afirma. Quien afirma, debe probar. Y probar, lo que se dice probar, sólo se puede probar verdaderamente usando el método científico.
El método científico nos arrancó de las tinieblas de la miseria y de la ignorancia para llevarnos a las sociedades modernas con todas sus tecnologías y a una comprensión profunda de la vida, del mundo y del universo que sólo ahora comenzamos a vislumbrar. También puede conducirnos a la destrucción de maneras nunca antes sospechadas, y por ello exige una nueva ética a la hora de aplicar sus resultados, libre de los dogmas del pasado y por eso mismo consciente de sus esperanzas y de sus peligros. Nunca antes tuvimos una herramienta tan poderosa. Ni tanta responsabilidad.
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