La pizarra de Yuri

sábado, 16 de enero de 2010

Haití visto desde un avión sin piloto

Aviones sin piloto (UAV) Global Hawk de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos han estado tomando imágenes de Puerto Príncipe, gravemente dañada por el terremoto. Estas son algunas de ellas, realizadas los días 14 y 15 de enero (click para ampliar):


Catedral Nacional (Nuestra Señora de la Asunción). El arzobispo ha fallecido en el terremoto. Ver imagen de 2007.



Palacio Presidencial. El Presidente, que pudo huír por los pelos, despacha actualmente desde una comisaría de policía. Ver imagen de 2006.



 La gente busca refugio en los campos deportivos.

 Te recuerdo que...

...si quieres echar una mano a la gente de Haití  puedes hacerlo ahora mismo, por ejemplo, a través de las siguientes direcciones:

UNICEF España (en "destino", selecciona "fondo de emergencias")

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La Pizarra de Yuri
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jueves, 14 de enero de 2010

Grandes terremotos en la Península Ibérica

Los peores seísmos de nuestra historia. Medidas de protección.


Seguramente ya sabrás que tanto España como Portugal y sus alrededores se encuentran en una zona de alto riesgo sísmico. Aunque formemos parte de la gran placa tectónica euroasiática, nos hallamos de hecho en la Microplaca Ibérica, con unas dinámicas diferenciadas propias. Esta microplaca, formada hace unos 600 millones de años, incluye toda la Península Ibérica y se extiende hasta las Baleares, Córcega, Cerdeña y un sector de los Alpes Occidentales.

La Microplaca Ibérica se encuentra, pues, a caballo entre la placa tectónica africana y la euroasiática, que se empujan y deslizan entre sí; durante los próximos treinta millones de años, el Mar Mediterráneo se cerrará y desaparecerá hasta unir completamente Europa con África para muchos cientos de millones más. Según algunos autores, durante este proceso nos convertiremos en una cordillera más alta y extensa que el Himalaya del presente, extendiéndose desde el Océano Atlántico hasta lo que hoy en día es Asia Central.


Evolución futura de la Tierra (NASA)

Tanto movimiento provoca, claro, que vivamos en la segunda zona más volcánica del mundo después del Cinturón de Fuego del Pacífico: el Cinturón Álpido, que se extiende desde las Azores hasta Sumatra. A ambos lados del estrecho de Gibraltar, encontramos dos complejas zonas geológicas de fallas y subducciones: la gran Región de Fractura submarina de Azores-Gibraltar, en el Atlántico (AGFZ); y los complejos volcánicos de Italia y Grecia, en el Mediterráneo, que incluyen algunos tan conocidos como el Etna, el Vesubio, el Santorini y hasta el Vulcano original, dando nombre desde hace dos mil años a todos los demás gracias al latín de los romanos. Hay mucha fiesta ahí abajo, por lo que no resulta extraño que la tierra se mueva bajo nuestros pies. Y mucho.


Esto ha causado algunos potentes terremotos en nuestros alrededores, algunos de los cuantes se cuentan entre los más mortíferos de la historia. Este fue el caso del tsunami de Messina (Italia), el Día de los Inocentes de 1908, que se cobró entre cien mil y doscientos mil muertos, precedido por el terremoto de Sicilia de 1693, con 60.000 víctimas, y los Cinco de Calabria en 1783, que sumaron 50.000. El Magreb también ha recibido lo suyo, con la destrucción de la ciudad vieja de Argel (1716), la aniquilación de Orán en 1790 (que condujo al abandono de esa posesión por España, dado que no quedaba gran cosa que poseer), el de Agadir de 1960 (15.000 muertos) o los más recientes de El Asnam, Boumerdès y Alhucemas, cada uno con su cuenta de cientos y miles de pérdidas humanas y graves efectos económicos de alcance regional que se extienden a lo largo de las décadas.

España suele evitar estas sacudidas devastadoras por hallarse en una zona ya muy machacada, que cede fácilmente en forma de pequeños sismos antes de que llegue a acumularse energía suficiente para provocar uno verdaderamente grande. Gracias a este hecho, la mitad sur de la Península Ibérica sufre muchos terremotos suaves pero pocos destructivos a gran escala. Aunque no siempre. De vez en cuando, estas fuerzas telúricas se encuentran con una resistencia mayor, que va acumulando silenciosamente cada vez más y más energía hasta romper la tierra por fin. La tierra que se encuentra debajo de nuestros pies, esa que suponemos firme, de la que sabemos tan poco.

El Gran Tsunami de Lisboa de 1755.

"Este fue el año en que la ciudad de Lisboa
vio la tierra abrirse y tragársela..."


Eran las 10:24 del 1 de noviembre de 1755 cuando una enorme acumulación de estas fuerzas tectónicas provocó un terremoto gigantesco en la Región de Fractura de Azores-Gibraltar, unos 200 km al sudoeste del Cabo San Vicente, en medio del Atlántico. Alcanzó magnitud 8.7 (9 MMS según otras fuentes), convirtiéndose así en uno de los diez más potentes de la historia. Poco después, las ondas sísimicas alcanzaron Lisboa, que por aquel entonces contaba con 200.000 habitantes. No era la primera vez que la capital portuguesa sufría un movimiento sísmico ocasionado en la AGFZ atlántica, pero jamás uno como este. El terremoto sacudió la ciudad violentamente durante unos tres a seis minutos, provocando el colapso instantáneo de los edificios y en especial de las iglesias que se hallaban llenas de gente debido a la festividad católica celebrada en esa fecha: misa matutina antes de la procesión, día de Todos los Santos.
Nunca salió una mañana tan buena como la de aquel 1 de noviembre. El sol brillaba con todo su lustre; la faz entera de los cielos estaba perfectamente serena y clara; y no había la menor señal de advertencia del suceso que se aproximaba, que hizo de esta ciudad una vez floreciente, opulenta y populosa el escenario del mayor horror y desolación [...].



En la mañana de este día fatal, entre las horas de nueve y diez [local], me hallaba sentado en mi apartamento terminando una carta cuando los papeles y la mesa en la que estaba escribiendo comenzaron a temblar con un movimiento suave que me sorprendió, ya que no podía percibir el menor viento. Mientras reflexionaba a qué podía deberse esto, pero sin tener la menor comprensión de su causa real, la casa entera se puso a temblar desde sus mismos cimientos; lo que al principio imputé al traqueteo de varios coches en la calle principal, que solían pasar así a estas horas desde [el barrio de] Belém hacia el palacio. Pero al escuchar más atentamente salí pronto de mi error, pues descubrí que se debía a una clase de sonido extraño y temible bajo el suelo, parecido al rumor distante y apagado del trueno. Todo esto sucedió en menos de un minuto, y debo confesar que ahora empecé a alarmarme, conforme se me ocurría que este ruido podía ser posiblemente el inicio de un terremoto; pues otro que recordaba, sucedido seis o siete años atrás en la isla de Madeira, comenzó de la misma forma aunque hizo poco o ningún daño.


Así pues, arrojé mi pluma y me puse en pie, quedando un momento en suspense, decidiendo si debía seguir en el apartamento o correr a la calle, pues el peligro en ambos lugares parecía igual, aún engañándome a mi mismo con la suposición de que este temblor no produciría más daños que los indignos de consideración vistos en Madeira. Pero al momento fui arrancado de mi sueño, quedando instantáneamente atontado por un estrépito horroroso, como si todos los edificios de la ciudad se hubieran derrumbado a la vez. La casa en la que estaba se agitó con tal violencia que los pisos superiores colapsaron de inmediato, y aunque mi apartamento (que estaba en la planta baja) no compartió por el momento este destino, todo salió despedido fuera de su lugar de tal manera que sólo pude mantenerme en pie con mucha dificultad, esperando nada menos que ser pronto aplastado hasta la muerte, mientras las paredes continuaban sacudiéndose de un lado a otro de la manera más aterrorizadora, abriéndose en varios puntos; grandes piedras caían de las roturas por todas partes, y los extremos de las vigas se salían del techo. Para empeorar esta escena terrorífica, el cielo se tornó en un momento tan oscuro que ahora no podía distinguir ningún objeto en particular; era una oscuridad egipcia [se refiere a la novena plaga de Egipto según la Biblia] que se debía, sin duda, a las nubes prodigiosas de polvo y cal alzándose a causa de la violenta concusión y, como algunos informaron, a exhalaciones sulfurosas, aunque esto no puedo afirmarlo; en todo caso, lo cierto es que estuve ahogándome durante casi diez minutos.


Huí de la casa a las calles estrechas, donde los edificios ya se habían desplomado o estaban cayéndose continuamemnte, y escalé las ruinas de la Iglesia de San Pablo para llegar a la orilla del río, pensando que ahí encontraría alguna seguridad. Aquí hallé una reunión prodigiosa de personas de ambos sexos, y de todos los niveles y condiciones, entre los que observé a algunos de los clérigos principales de la iglesia patriarcal con sus ropajes púrpuras, pues todos iban con hábito de obispos; así como a varios curas que habían huido de los altares con sus vestimentas sacerdotales mientras celebraban misa; señoras medio vestidas, y algunas descalzas. Todos estos se habían reunido allí debido al peligro común y estaban de rodillas, rezando, con los terrores de la muerte en sus expresiones, dándose golpes de pecho y gritando incesantemente: "Miserecordia meu Dios...!"


En medio de nuestras devociones, vino el segundo gran impacto, un poco menos violento que el primero, pero suficiente para completar la destrucción de los edificios ya muy dañados. La consternación se tornó ahora tan universal que los gritos y llantos de "Miserecordia" nos llegaban perfectamente desde lo alto de la colina de Santa Catalina, a una considerable distancia, donde un gran número de personas se habían retirado; al mismo tiempo, pudimos escuchar en ese momento la caída de la iglesia parroquial que había allí, donde muchas personas perecieron en el momento y otras resultaron mortalmente heridas."

–Reverendo Charles Davy, recogido en Eva March Tappan, El relato del mundo: una historia del mundo en relatos, canciones y arte, vol. V (Italia, Francia, España y Portugal), pp. 618-628, Houghton Mifflin, Boston, 1914.
Pero el desastre sólo acababa de empezar. Pese a las súplicas al cielo de los lisboetas, algo pavoroso se avecinaba. Desde Irlanda hasta Senegal, el Atlántico había desaparecido y no tardaría en volver bajo la forma de un tsunami monstruoso. El reverendo Davy nos lo cuenta también:

De pronto, oí un griterío general: "el mar viene, estamos perdidos". Al escuchar esto giré mis ojos hacia el río, que en ese lugar tiene casi cuatro millas de ancho, y pude verlo hinchándose y agitándose de la manera más indescriptible, aunque no soplaba ningún viento. En un instante surgió, a poca distancia, una gran masa de agua, creciendo hasta convertirse en una montaña. Vino rugiendo y echando espumarajos para dirigirse hacia la costa con tal ímpetu que al instante todos corrimos por nuestras vidas tan deprisa como podíamos; muchos fueron arrastrados hacia alta mar, y el resto acabamos con el agua por la cintura a gran distancia de la orilla. Por mi parte, escapé por los pelos [...] Sin saber a dónde retirarme en busca de refugio, volví con mis ropas chorreando al área de San Pablo. Allí estuve durante unos minutos, observando cómo los barcos en el mar se inclinaban y encabritaban como si estuvieran en una gran tormenta; algunos habían roto amarras y se veían arrastrados al otro lado del Tajo [...] Varios grandes barcos zozobraron y terminaron quilla arriba.


[Un marino que lo vio desde mar adentro me informó después] que, cuando llegó el segundo golpe, pudo ver cómo la ciudad entera se agitaba hacia atrás y delante, igual que el mar cuando el viento empieza a levantarse [...]; el río se elevó veinte pies de golpe y al instante desapareció; momento en el que el muelle entero, con toda la gente que había en él, se hundió; y, al mismo tiempo, todos los buques que había cerca fueron succionados hacia la cavidad, que suponía se cerró de inmediato tras ellos, pues no se pudo hallar el menor signo de naufragio. Doy crédito a esta explicación, pues todo el mundo está de acuerdo en que los barcos han desaparecido, y en cuanto al muelle [acudí unos días después] lo hallé sumergido en aguas profundas, invisible en muchos puntos.

–Rev. C. Davy, op. cit.

Lo poco que quedaba de la ciudad fue consumido por el incendio subsiguiente. Esta clase de incendios masivos son comunes en las ciudades arrasadas, con los servicios de emergencia dislocados, y el reverendo Davy los achaca en este caso a los cirios y velones de los templos derribados (miles de focos de fuego en una festividad tan importante), los fuegos abandonados de las cocinas y la acción de los saqueadores. 

Hubo un total de tres olas causadas por el gran terremoto submarino que atravesaron el océano causando muerte, terror y devastación por todas partes. Las poblaciones costeras del Algarve sufrieron graves daños, con miles de muertos y desaparecidos, y no sólo hasta Cascais o Estoril, sino incluso en lugares como Covilhã, que se halla tierra adentro, en las estribaciones de la Sierra de la Estrella (extremo portugués del Sistema Central). Todos los puertos de las Azores resultaron destruidos.

Un tsunami de tres metros azotó Coruña, cruzó la Bahía de Vizcaya y fue a golpear con fuerza en Cornualles (Reino Unido) y Galway (Irlanda), donde derrumbó una parte de la muralla que protegía la ciudad. Por el sur, en Marruecos, pudo causar hasta diez mil muertos, aunque existe confusión en las fechas con la mortandad ocasionada por unas réplicas que se produjeron dos semanas y pico después. En Lisboa perecieron de treinta a cuarenta mil personas, y muchas más fueron heridas y mutiladas. Muchos pueblos pequeños situados en la costa desaparecieron, simplemente. Distintas estimaciones calculan que el terremoto y tsunami del día de Todos los Santos de 1755 ocasionó entre 50.000 y 100.000 muertos.


Con el 85% de sus edificios arrasados, la Lisboa antigua y su arquitectura manuelina desaparecieron, para verse sustituidas por la ciudad actual. La Biblioteca Real de 70.000 volúmenes y su colección de pintura de Tiziano, Rubens y Correggio fueron aniquiladas junto al Palacio de Ribeira que las albergaba. La Ópera, recientemente inaugurada, dejó también de existir. Los archivos reales, con datos detallados sobre las exploraciones de Vasco de Gama y otros grandes navegantes, tampoco se pudieron recuperar. La catedral antigua se había derrumbado también, aunque fue reconstruida con posterioridad, al igual que las principales basílicas y monasterios. El mayor hospital con el que contaba la capital pereció en el incendio, y cientos de enfermos se quemaron vivos en su interior.

Los efectos del desastre siguieron sintiéndose a largo plazo, durante muchos años. No sólo contribuyó a empobrecer el sur de Portugal, sino que la destrucción del puerto y los astilleros lisboetas redujeron sus aspiraciones colonialistas, contribuyendo al declive del Imperio Portugués. La gran mortandad acaecida dentro de los templos en fecha tan señalada provocó duda y confusión entre los hasta entonces muy católicos y romanos lisboetas, favoreciendo a la Ilustración y el Racionalismo tanto en el país como fuera de él. Voltaire se sintió inspirado por el suceso para escribir Cándido y Poema sobre el desastre de Lisboa, que puso en duda netamente por primera vez en el Occidente moderno la idea de que vivíamos en el mejor de los mundos bajo la protección de un dios benevolente. También influyó en un sentido muy parecido a Rousseau y Kant, tambaleando el sistema filosófico cartesiano que hasta entonces dominaba en Europa. La reconstrucción y la investigación desarrolladas por el Marqués de Pombal, primer ministro por aquel entonces, se hallan en el origen de la sismología contemporánea y la construcción contra terremotos. Sin duda, hubo un antes y un después del día de Todos los Santos de 1755.

Condado de Ribagorza, 1373.

Por supuesto, no fue este el primer terremoto en alcanzar la Península Ibérica con consecuencias devastadoras para sus habitantes, aunque sí el más grave.

El 2 de marxo de 1373, siendo Alfonso de Aragón conde de Ribagorza, un terremoto que se ha estimado actualmente en una intensidad de 6.5 sacudió esta histórica región pirenaica. El origen de este temblor estuvo situado en lo que hoy en día conocemos como falla del Macizo de Maladeta (norte), en las proximidades de la unión entre la Microplaca Ibérica y la Placa Euroasiática, que fue identificada tras el sismo de Viella de 1923. Este terremoto hizo colapsar numerosos pueblos y castillos en su área epicentral, que hoy en día se encuentra entre Huesca y Lleida.

Olot, 1427.

Menos de un siglo después, la histórica ciudad gerundense de Olot fue aniquilada por dos seísmos que se sucedieron el 15 de mayo de 1427 y el 2 de febrero de 1428; este último también destruyó Queralbs, con un saldo de 800 muertos. Olot fue reconstruida en una ubicación distinta, donde se encuentra actualmente, con el trazado de calles perpendiculares que la caracteriza. El origen de estos terremotos también se halla en la zona de contacto ibérica-euroasiática del Pirineo.

Almería, 1522.

Arrancaba la Edad Moderna cuando un terremoto en el Mar de Alborán con una intensidad actualmente estimada en 6.5 destruía la ciudad de Almería y su puerto, ocasionando mil muertos y llegando hasta Granada. Las consecuencias para la región, recientemente reconquistada al musulmán, fueron devastadoras: dado que el puerto no se reconstruyó hasta tres siglos después, la que había sido una de las taifas más importantes de Al-Andalus quedó efectivamente excluida del comercio con América y languideció lentamente durante mucho tiempo. Poco después, en 1531, Baza (Granada) corría la misma suerte, con cuatrocientos muertos.

Montesa (Valencia), 1748: la agonía de los Templarios.


Aunque no fuera un terremoto de gran importancia, este suceso en tierras valencianas tuvo unos efectos gravísimos sobre la Orden de Montesa, una de las más importantes de su época. Eran las seis y cuarto de la madrugada del 23 de marzo de 1748 cuando, después de "copiosas y fuertes lluvias", un fuerte seísmo sacudió la comarca de La Costera, afectando entre otras localidades a Xàtiva, Estubeny y Montesa. En el montículo que domina esta histórica villa se hallaba el castillo y convento de la orden de caballería del mismo nombre, sucesora de los famosos Templarios. Nos lo cuenta el cronista Teodoro Llorente:

Amanecía el día 23 de marzo de 1748. Después de copiosas lluvias, sonreía hermosa la primavera [...] Los clérigos del Sacro Convento habían rezado en coro las Horas menores, y algunos de ellos estaban celebrando misa. De pronto sintieron temblar la tierra a sus pies, bambolearse las paredes y desplomarse las bóvedas con horrible estrépito. Eran las seis y cuarto de la mañana. La iglesia y todas las construcciones del castillo se venían abajo. Un prolongado trueno salía de aquellas ruinas y una nube de polvo las envolvía. A las dos horas, otra sacudida completó la destrucción. Repitióse el estrépito y la polvareda; caían rodando por la montaña los sillares desprendidos de los muros [...] En Enguera, Vallada, Canals, Sellent y demás pueblos de la Costera, el terremoto registró una gran intensidad, produciendo desastres, derrumbándose casas, iglesias, campanarios, desprendimiento de peñas [...] abrió grandes grietas en la tierra, llegando a alcanzar una longitud de una legua.
Resultaron muertas en el castillo 18 personas, entre caballeros y monjes. Tras varias réplicas, el 2 de abril
se produjo otro seísmo de gran intensidad, que acabó con lo poco que había quedado. Los supervivientes se desplazaron a la ciudad de Valencia, donde poseían unos terrenos y construyeron (claro) el Palacio del Temple. Sin embargo, por aquel entonces la orden ya estaba en completa decadencia y, alejados así de sus territorios históricos, perdió relevancia y los últimos templarios se extinguieron a efectos prácticos menos de un siglo más tarde, tras la Guerra de la Independencia contra el francés. La supresión de los señoríos feudales y la desamortización de Mendizábal les daría la puntilla final en la primera mitad del siglo XIX.

Efectos del terremoto de Lisboa en Andalucía Occidental.

El Gran Tsunami de Lisboa de 1755 dañó también gravemente Huelva, Cádiz, Conil de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, destruyendo gran número de casas e iglesias, y causando centenares de víctimas. Huelva y su comarca tardarían mucho tiempo en reponerse.

Siglos XIX y XX.


El 25 de agosto de 1804, la tierra volvió a moverse con gran violencia en Almería. Esta vez resultaron alcanzadas las poblaciones de Dalías, Berja y Roquetas de Mar, con un saldo de 407 personas muertas.

El 21 de marzo de 1829, un grave terremoto golpeó Almoradí (Alicante), haciendo sentir sus efectos en Torrevieja, Orihuela, Guardamar y otras localidades de la Vega Baja del Segura, ocasionando 389 muertes. Almoradí resultó aniquilado totalmente y tuvo que reconstruirse entero, aunque Orihuela y Guardamar no salieron mucho mejor paradas y hubo que reedificarlas por completo también. El seísmo, de intesidad 6.6, se originó en un complejo de fallas geológicas que se encuentra en esta comarca.

El último terremoto con una notable pérdida de vidas ocurrió en Arenas del Rey (Granada) el día de Navidad de 1884, cobrándose 839 víctimas. Arenas del Rey era una localidad de cierta importancia donde resultaron demolidas 4.400 casas. Sería reconstruída con aportaciones de toda España bajo el impulso del rey Alfonso XII, aunque tardó mucho en recuperar su vigor.

Durante el último siglo, la madre tierra ha sido buena con nosotros y sólo cupo lamentar varias muertes en 1956 (Albolote, 11 víctimas) y 1969 (Huelva e Isla Cristina, 19 fallecidos en un terremoto de intensidad 7.3).

Medidas de prevención.


En la Península Ibérica, todas las edificaciones deben levantarse en la actualidad de manera acorde a la normativa de protección contra terremotos. En España, esta es la Norma de Construcción Sismorresistente NCSE-02 (R.D. 997/2002 de 27 de septiembre), que sustituye a la anterior NCSE-94 (R.D. 2543/1994, de 29 de diciembre), precedida a su vez por otra de 1974. Es de esperar, pues, que los edificios construidos con posterioridad a estas fechas gocen de niveles cada vez mayores de defensa contra seísmos intensos.

Pese a ello, cualquier persona que experimente un terremoto de cierta potencia haría bien en tomar las siguientes medidas de protección:

Si estás en un vehículo:
  • Detente tan pronto como lo permita la seguridad del tráfico. No te pares cerca de edificios o bajo los mismos, ni tampoco debajo de puentes, pasos elevados, aparcamientos y postes o cables.
  • Para el motor, pon el freno de mano y/o una marcha, y abre los seguros para que los equipos de emergencia puedan acceder con más facilidad en caso necesario.
  • Adopta la postura de emergencia. Haz que los demás ocupantes la adopten también.
  • Una vez haya pasado el terremoto, continúa con mucha prudencia y sólo si es estrictamente necesario. Evita las carreteras, vías, puentes o túneles que parezcan haber sufrido daños. Recuerda siempre que pueden producirse réplicas o nuevos seísmos.

Si estás dentro de un edificio:
  • En principio, hoy en día se recomienda permanecer dentro de los edificios, a diferencia de lo que era corriente en el pasado. A menos que tengas sospechas fundadas sobre su resistencia a los terremotos (por antigüedad, ubicación, características, etc), no te eches a la calle.
  • Aléjate de los cristales. Los cristales son muy peligrosos cuando se rompen o estallan.
  • Tírate al suelo, ponte a cubierto bajo una mesa resistente o mobiliario similar, y mantente ahí hasta que la tierra deje de moverse. Si no hay un mueble de estas características, cúbrete la cabeza con los brazos y hazte un ovillo en un rincón con la espalda y los pies contra las paredes.
  • Si estás en la cama, quédate ahí salvo que haya algo encima de ti que pueda caer fácilmente. Protégete la cabeza con una almohada (si proteges a otra persona, como un niño, lleva cuidado, no lo vayas a asfixiar).
  • Tradicionalmente se aconseja ponese bajo el umbral de una puerta, pero hazlo solamente si es resistente y está situado en un muro de carga.
  • Permanece así hasta que termine el terremoto y las réplicas. La mayor parte de los heridos se producen cuando la gente trata de abandonar los edificios a lo loco.
  • No te asustes si se va la luz o si se disparan las alarmas o los sistemas de protección contra incendios.
  • BAJO NINGUN CONCEPTO uses los ascensores. Si crees que debes abandonar el edificio, USA SIEMPRE LAS ESCALERAS.
Si estás en el exterior
  • Apártate de los edificios, farolas, postes y cables.
  • Una vez estés en lugar abierto, quédate ahí hasta que finalice el terremoto y las réplicas.
  • No hará ningún mal tirarse al suelo y cubrirse la cabeza con los brazos.

Si los escombros te sepultan
  • Mantén la calma.
  • No enciendas cerillas ni ninguna otra cosa que pueda inflamar algún gas que pudiera haber en el aire, aunque no huelas o sientas nada en particular. Muchos de esos gases no son perceptibles.
  • No remuevas el polvo.
  • Tápate la boca con un paño.
  • Para llamar la atención de los equipos de socorro, golpea las paredes o tuberías de la manera que te sea posible. Si tienes un silbato, úsalo. Grita sólo como un último recurso: al gritar puedes inhalar mucho polvo, que es peligroso para tus pulmones.
Recuerda siempre que puede haber réplicas o nuevos terremotos: no actúes a lo loco tras el primer movimiento.

Te recuerdo que...

...si quieres echar una mano a la gente de Haití que acaba de sufrir uno de estos desastres, puedes hacerlo ahora mismo, por ejemplo, a través de las siguientes direcciones:

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miércoles, 13 de enero de 2010

Terremoto en Haití.

Solidaridad con el pueblo haitiano.

Como ya sabrás, ha ocurrido un gravísimo terremoto en Haití, el país más pobre de América (por lo que se ve, siempre les toca a los mismos...). Aunque aún no hay cifras oficiales, se teme que la devastación sea enorme; y, más allá de la pérdida inmediata de vidas, cientos de miles o millones de personas que ya vivían en un estado de pobreza abyecta queden en una situación desesperada.

No hace falta que te explique lo que se necesita, ¿verdad? No importa lo poco que tengas; esa gente tiene aún muchísimo menos, y una gran desgracia encima. Para realizar donaciones inmediatas online, aquí te propongo algunas donde elegir:

UNICEF España (en "destino", selecciona "fondo de emergencias")

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domingo, 10 de enero de 2010

La pizarra de Yuri, 2009

No ha ido mal la cosa.


Como os supondréis fácilmente, tengo por ahí una cosita de Google instalada para saber un poco cómo va el blog: el número de visitas, los temas de mayor audiencia, las tendencias y esas cosas. La verdad es que estoy bastante contento de estos primeros cinco meses y pico, aunque aún me quedan muchos objetivos por alcanzar. No hay ningún secreto que guardar aquí, y he pensado que a lo mejor os interesaría conocer estos datos y algunas curiosidades.

Desde su inauguración el 23 de julio pasado hasta Nochevieja, la Pizarra de Yuri ha obtenido –según Google Analytics– un total de 37.997 visitas de 24.411 visitantes diferentes, con 54.026 artículos vistos. La inmensa mayoría de estas visitas procedieron de España (33.259) seguidas muy de lejos por México, Argentina, Alemania, Colombia, Estados Unidos, Venezuela, el Reino Unido, Chile y Perú; aunque he tenido visitantes de 77 países distintos, algunos de ellos bastante curiosos.

Los artículos de mayor éxito han sido, con gran diferencia, el de los satélites espías (6.467 visitas), el de la energía nuclear de fusión (4.831) y los primeros que anunciaban la puesta en marcha del LHC (3.977). También fue bastante popular mi crítica al estado de la ciencia en España (2.779), teniendo además en cuenta que cuando la publiqué el blog estaba recién estrenado. Aunque sin alcanzar estos niveles, estoy asimismo muy satisfecho de la evolución de secretos de la polla (761), el estado de la religión en España (730) y la perforación superprofunda de Kola (611), acumulando lectores constantemente a lo largo de los meses.

Más despagado me tiene el artículo sobre el accidente del transbordador espacial Challenger, que elaboré con mucho cariño y una profundidad que creo inédita en lengua española, pero sólo ha tenido 514 visitantes. Para lo que es ese artículo, sabe a poco. Y estoy francamente triste con la pobre evolución de la serie Hijas de la Lluvia, que pretendía emblemática y se ha quedado en chuchurría: apenas 221 visitas para el primer capítulo, el de más éxito, y menos de cien para el peor. Los nueve capítulos juntos totalizan a duras penas 1.250 lecturas, cosa que me desanimó un poco y me condujo a darle un final quizá demasiado abrupto. Sinceramente pienso que se merece más. De todas formas, tengo previsto otro cuento del tío Yuri para 2010 (aunque con una aproximación diferente). Cabezota que es uno.

Hay una "base de lectores" de unas cien visitas diarias. Es raro el día que no se alcanza esa cifra, pero también es raro que sobrepase las doscientas. A pesar de ello, los artículos más populares atrajeron miles de lectores de golpe, gracias a sitios como meneame.net. El día con más visitas fue el 14 de diciembre: 4.415 accesos; uno cada veinte segundos.

Para quienes hacéis páginas web y cosas de esas, quizá os interese conocer que el 62% de las visitas usaron Mozilla Firefox de navegador, el 85% tenían instalado Microsoft Windows como sistema operativo (la inmensa mayoría, XP) y más del 65% trabajaban con resoluciones de pantalla de 1280x1024 o superiores.

Más divertido es el estudio de las palabras clave mediante las que algunos navegantes llegaron al blog a través de los buscadores. Como cabía esperar, "secretos de la polla" ha sido especialmente prolífico a la hora de atraer expresiones de búsqueda cachondas. No me resisto a ofreceros algunas:
  • "pollas champiñon" (me pregunto qué estaba buscando realmente este señor, o señora).
  • "blogspot de pollas" (¿existe un blogspot de pollas?).
  • "chicos militares con la polla en armas" (curioso armamento).
  • "como contarte un poquito la polla" (¿ein?).
  • "la polla más vieja del mundo" (hay gente con unos intereses culturales ciertamente chocantes).
  • "las pollas de los suegros" (mira que yo soy abierto en estos asuntos, pero usted es un pervertido, oiga).
  • "tias hablando tamaños pollas" (ay, esas inseguridades...).
  • "secreto para que funcione la polla" (sin comentarios).
Otros términos de búsqueda cuanto menos curiosos fueron:
  • "ultimos premios novel de literatura españoles desde los años 1950" (tú no, desde luego).
  • "utilice el metodo cientifico para proponer un proyecto en el cual el aire de un globo hace qe un carrito de mentiras camine" (¿no hay ninguna universidad que financie esto? ¡Qué poca visión!).
  • "yuri es cristiana porque cree en el zodiaco" (alguien tiene un problema de conceptos).
  • "recorrido del espermatozoide en gallinas" (¿tendrá miedo de ser papá?).
  • "fotos de yuri cuando tenia 15 años" (pues era un muchacho muy guapo y las nenas se me rifaban, asaltacunas).
  • "las perforaciones son diabolicas" (hombre, fanatilla, por un piercing no será para tanto).
  • "mi novia y yo hace tres años que andamos por que no me la chupa" (o tu novia es una sosa o tú un esaborío).
  • "como convertirse en un detector de mentiras humano" (intrigante afán).
Sin ser especialmente divertidas, me ha llamado la atención el gran número de búsquedas que hay relacionadas con las tablas toledanas y Azarquiel, así como con la leyenda urbana de la "perforación infernal" (que, naturalmente, es la perforación superprofunda de Kola, y no, no oyeron nada raro).

Otra cosa que me gustaría fomentar son los debates. Esto me plantea varios problemas. El primero, y obvio, es que la gente comenta si quiere y si no, pues no comenta y ya está. El segundo es que, aunque leo todas las aportaciones (de veras), no siempre puedo hacerlo de forma inmediata y participar a tiempo; contestar a alguien una semana después es casi como no contestar. Por otra parte, supongo que permitir los comentarios anónimos favorecería la participación, pero temo que se llene de spam o, aún peor, de los típicas "manifiestos" que se suelen ver en los foros y que no desean debatir, sino sólo hacer publicidad de una determinada posición; y yo no deseo andar borrando o "censurando" a nadie. En último lugar, el campo de comentarios de Blogspot es un asco, tremendamente limitado y funciona fatal, lo que me imagino que también disuade a la gente de participar. Si alguien tiene ideas al respecto, le ruego que me las haga saber.

Y a grandes rasgos, estos han sido los resultados de la Pizarra de Yuri durante el año 2009. Aunque estoy moderadamente satisfecho en lo general, sobre todo si tenemos en cuenta que era el "arranque", creo que queda mucho por mejorar en lo particular y sobre todo en lo relativo a explorar sus posibilidades profundamente. Así pues, sobre estas bases, vamos a ver hasta dónde es capaz de llegar en 2010. Como decimos en Valencia, anem per feina. Cuento contigo.

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La Pizarra de Yuri
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jueves, 24 de diciembre de 2009

Cerrado por vacaciones

Feliz año nuevo a todo el mundo.

Nos vemos en enero.  ;-)

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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Las universidades más antiguas del mundo

La enseñanza superior de la Antigüedad sobrevive hasta nuestros días


Resulta complicado hacer enumeraciones de lo más antiguo de algo; siempre aparecerá otro más asegurando que en su pueblo hubo algún precedente que podría considerarse como tal con más o menos tormento del lenguaje.

Sin embargo, dado que algunas instituciones educativas llevan enseñando a sus estudiantes según un programa establecido, fomentando el pensamiento y emitiendo títulos de capacitación superior durante más de un milenio, resultará difícil discutirles su carácter, al menos, como las universidades modernas más antiguas del mundo que siguen actualmente en operación.


El predecesor más antiguo de una universidad que continúa abierto hoy es la Universidad de Nanking (China), creada en el año 258 de nuestra era. Sin embargo, su origen fue más bien una academia de oposiciones, que no emitía títulos superiores de validez universal, sino que preparaba a sus estudiantes para las durísimas pruebas de acceso al funcionariado imperial. No se convirtió en una universidad moderna hasta 1920.

Otra institución que a veces se sugiere como la universidad más antigua en existencia es la de Atenas, refiriéndose a la Academia Platónica fundada por el conocido filósofo en el 368 a.C. Sin embargo, ni la academia de Platón era una universidad, sino una escuela de filósofos, ni la moderna Universidad de Atenas puede trazar lícitamente sus orígenes a la misma (tampoco es que lo pretenda, pero algunos han querido hacerlo en su nombre). Nalanda (India, siglo V) y Constantinopla (Bizancio, 425 d.C.) son más sugerentes, pero ambas desaparecieron hace mucho y eran muy distintas de lo que hoy por hoy entendemos como una universidad.


Probablemente la universidad moderna más antigua que sigue con sus puertas abiertas hasta la actualidad sea la de Al-Karaouine, en Fez (Marruecos). Fue fundada como mezquita en el año 859 por la hija de un mercader, Fátima Al-Fihri, con su correspondiente madraza (escuela religiosa islámica). Esta madraza se convirtió pronto en un centro de debate político y social, expandiendo sus estudios primero a la jurisprudencia del derecho musulmán (shariah) y de ahí, apoyada por poderosos sultanes, a otras ramas de la ciencia y las humanidades como la gramática, la retórica, la lógica, la medicina, las matemáticas, la astronomía, la alquimia, la historia, la geografía y la música durante los siguientes ocho siglos. El sabio judío andalusí Maimónides (1135-1204) estuvo estrechamente relacionado con Al-Karaouine, así como el gran geógrafo islámico del mismo origen Mohamed Al-Idrisi, que dibujó para Rogelio II de Sicilia la Tabula Rogeriana o Kitab Ruyar (1154), el más avanzado de los mapamundis de la Antigüedad.


Otros licenciados notables de Al-Karaouine fueron el polígrafo Ibn Jaldún –verdadero precedesor del hombre renacentista–, así como Ibn Al-Jatib –el primero en observar el mecanismo del contagio de las enfermedades infecciosas durante la Peste Negra del siglo XIV– o el diplomático y geógrafo Al-Wazzan (conocido por su latinización Leo Africanus), todos ellos relacionados con el brillo cultural que caracterizó a Al-Andalus. La Universidad de Al-Karaouine recibió también la visita de cristianos como el gramático belga Nicolás Cleynaerts o el matemático y orientalista holandés Jacob Golius. La sala del reloj del minarete de la mezquita anexa (Dar Al Muwaqqit) fue un importante centro de estudios matemáticos y cronológicos durante varios siglos.

Posteriormente, por desgracia, la Universidad de Al-Karaouine formó parte del proceso de regresión religiosa que viene azotando al mundo árabe durante los últimos siglos. En la actualidad, aunque dispone de cuatro facultades con sus correspondientes campus, sólo enseña teología y jurisprudencia islámica, caligrafía religiosa y materias similares en lo que vendría a ser una súper-madraza. Pero esta decadencia no puede robarle, ni lo hará jamás, el mérito de ser la primera universidad digna de tal nombre que conoció la humanidad.


La segunda universidad más antigua que se mantiene abierta hasta la actualidad es la Universidad Al-Azhar en El Cairo (Egipto), titulando a sus estudiantes desde el año 972. En este caso hablar de regresión es más complicado, pues siempre fue fundamentalmente un centro de enseñanzas teológicas, considerado en la actualidad como el corazón de la literatura árabe y los estudios islámicos suníes. La colección de manuscritos raros que conservan en su gigantesca biblioteca, con más de siete millones de páginas, está considerada como una de las más importantes del mundo. Pese a su clara vocación teológica, dispuso desde su origen de facultades de filosofía, astronomía, medicina, gramática y lógica, y en la actualidad también de ingeniería y agricultura.

Les siguen, a mediados del siglo XI, las nizzamiya de Isfahán (Irán) y Bagdad (Iraq), que fueron las primeras en generalizar el principio de enseñanza superior gratuita a los estudiantes que lo merecieran mediante lo que hoy en día llamaríamos becas (en Al-Karaouine y Al-Azhar este había sido un privilegio especial concedido por los sultanes que les hacían de mecenas). También sería adecuado destacar el papel de los hospitales universitarios persas (bimaristan) como facultades de medicina, durante el siglo IX.


En el mundo occidental, la universidad más antigua que continúa abierta (y la primera en usar tal denominación) es la de Bolonia (Italia). Empezó a formarse a finales del siglo XI, cuando un grupo de maestros de gramática, retórica y lógica comenzaron a enseñar derecho bizantino. Los primeros docentes de quienes se conserva memoria fueron Pepone e Irnerio, conocido como "luz del derecho". En 1158, a petición de cuatro doctores de esta universidad, el Sacro Emperador Romano Federico I promulgó una de las normas más desconocidas y trascendentales en la historia del pensamiento humano: la Constitutio Habita, que garantizaba a la Universidad de Bolonia el derecho de investigar con independencia de cualquier otro poder. Nacía así el principio de independencia universitaria, clave para que las universidades se convirtieran en el corazón vivo de la ciencia y las humanidades a partir de ese momento. A lo largo del siglo XIV, nuevos docentes en medicina, filosofía, aritmética, teología, lógica, astronomía, retórica y gramática se sumaron a estos juristas originarios. Dante Alighieri, Francesco Petrarca, Guido Guinizelli, Cino da Pistoria, Cecco d'Ascoli, Re Enzo, Salimbene da Parma y Coluccio Salutati estudiaron en Bolonia.

A partir del siglo XV se incorporaron también estudios en latín y griego clásico, y en el XVI, a instancias del filósofo Pietro Pomponazzi, magia naturalis: ciencia experimental, el estudio de las leyes de la naturaleza al margen de las posiciones tradicionales de la filosofía y la religión. Se plantaba así la semilla académica de la ciencia moderna.


Les siguieron poco después, en el mismo siglo XI, las universidades de París (Francia), más conocida por La Sorbona y dividida en 13 instituciones en 1970 a consecuencia del mayo del '68, así como Oxford (Reino Unido). En el XII abrió Montpellier (Francia). Después, durante el XIII, surgirían Cambridge, Padua, Salamanca y otras muchas. Cambridge fue la primera en recibir una bula del Papa Gregorio IX que autorizaba a sus licenciados a enseñar en toda la Cristiandad. Mientras tanto, en el mundo islámico, abría también la madraza Al-Mustansiriya de Bagdad.

La historia de la universidad discurre inseparable de la historia de la ciencia y del pensamiento contemporáneos. Sin universidades, nunca habría sido posible concentrar tantas mentes cualificadas en un único lugar hasta alcanzar los umbrales necesarios para evolucionar el conocimiento humano como ha sucedido. Sin universidades independientes, jamás nos habríamos atrevido a poner en tela de juicio saberes tradicionales que eran menos que verdaderos, pero defendidos por instituciones poderosas. Todo el progreso presente de la humanidad ha pasado, en un momento u otro, por una universidad; y con frecuencia, se ha originado en ellas.

La universidad es uno de nuestros patrimonios culturales más valiosos y útiles, imprescindible para el desarrollo de la humanidad; como tal debe ser protegida y defendida frente a quienes, por intereses políticos y religiosos, elitismo o lucro espurio, pretendan disolver sus valores más fundamentales: búsqueda constante de todo conocimiento, independencia, autonomía, universalidad, libertad de pensamiento, cátedra e investigación, gratuidad sobre un sistema de méritos. Si permitiéramos que ocurriese lo mismo que sucedió a las otrora legendarias universidades árabes, ya sabemos qué viene a continuación. Sólo hay que mirar un poco hacia el sur. Y no queremos de eso, ¿a que no?

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domingo, 20 de diciembre de 2009

De cuando los guerrilleros derrotaron a los robots (UAV)

La resistencia iraquí nos ofrece una exquisita exhibición de guerra asimétrica


En realidad, era un secreto a voces entre los radioaficionados con mejor información o, simplemente, con la suerte de haber captado alguna de estas transmisiones. Y venía siéndolo desde los años noventa, durante las guerras que desintegraron a la antigua Yugoslavia: los aviones de reconocimiento sin piloto –UAV: unmanned aerial vehicle– que usan los Estados Unidos, la OTAN y sus aliados transmiten la señal de video sin cifrado alguno. De esta manera, la resistencia iraquí –y barruntan que hasta los afganos– han estado registrando durante años las imágenes captadas por los UAVs espías estadounidenses en numerosas ocasiones por todo el país.


Nos lo cuentan, entre otros muchos, medios poco sospechosos de antiamericanismo como el Wall Street Journal del amiguísimo de Chemari Aznar, Rupert Murdoch, propietario también de medios tan ideológicamente correctos como Fox News. Ahora dicen que el problema se conocía desde 2004, pero no es verdad. El problema, obviamente, se conoce desde el principio: cualquiera con dos dedos de sesera que tuviera acceso a los detalles tecnológicos de estas aeronaves no tripuladas tuvo que echarse las manos a la cabeza al observar el detalle. Como ya apunté en el artículo sobre los satélites espías, no hay nada más fácil en el mundo que detectar e interceptar cosas que han decidido emitirse a sí mismas: radio, radiotelefonía, radar, láser, televisión, etcétera. De nuevo nos encontramos con leyes físicas básicas que no pueden ser eliminadas por ningún laboratorio secreto de sabios locos, aquí o en Andrómeda.


Los más puñeteros hallarán sin duda sabroso saber que la oposición viene usando enlaces encriptados para sus UAVs al menos desde los tiempos del Tupolev Strizh, y actualmente con los Yak Pechela o los XianglongWZ-2000 de los amarillos. El motivo de que Estados Unidos y sus aliados ignoraran el cifrado en sus canales de video no obedece, por supuesto, a una carencia tecnológica; sino a una carencia económica. ¿Los rusos y los chinos tienen más pasta que los USAmericanos? En realidad tampoco (aunque en los últimos tiempos, cualquiera sabe...). Lo que ocurre es que pagan menos por sus sistemas de cifrado, que son de producción estatal o paraestatal. En Occidente, el state of the art en tecnologías de encriptación pertenece a empresas privadas, y los que se consideran realmente buenos valen una montaña de dinero en patentes y derechos varios. A esto lo llaman algunos retirar el cifrado porque ralentizaba la conexión (como si no hubiera cifrado de alto nivel para video en tiempo real; lo que pasa es que hay que pagarlo). Una vez más nos hallamos ante esas duras realidades de la vida que la fauna conspiranoica suele ignorar.



Pero vamos al ajo. Resulta que los moros del turbante, sin duda con la única intención de molestar a los defensores de la supremacía racial occidental, saben manejar ordenadores. Hasta saben instalarles un sintonizador de radiofrecuencia y un programa que se vende por 26 dólares, el Skygrabber, desarrollado por unos rusos que van por libre para que cualquier hijo de vecino pueda grabarse la tele por satélite en su portátil (parece que los malandrines lo acaban de subir a $45,95 aprovechando la publi, y bien que hacen). Me apuesto un redondo y parte del otro a que ni siquiera pagaron por él y lo tenían pirata, los muy terroristas. El caso es que o bien al barbudo iraquí o a su coleguita iraní o, en general, a cualquier persona con algo más que serrín en la mollera se le ocurrió conectar el portátil a una antena omnidireccional corriente en vez de a un plato de satélite. Et voilà! Video en directo desde los cielos, por cortesía de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, para irlo viendo sobre la marcha –por ejemplo, durante un combate– o almacenarlo en el disco duro y estudiarlo con posterioridad.


Aseguran las Fuerzas Armadas Gringas que el problema era conocido (ya te digo: como para no serlo), que no ha puesto en peligro a sus tropas (sólo faltaría que sabiéndolo hubieran utilizado los UAVs de tal modo que los delatara: sería como para fusilar a alguien) y que el asunto ya ha sido resuelto (a saber cuántos millones habrán pagado esta vez, con la economía hecha harapos). El caso es que durante todos estos años las transmisiones de sus aviones sin piloto más sofisticados se han hecho en abierto, permitiendo al enemigo –o a cualquiera que pasara por allí– seguirlas con un equipo que cuesta menos de dos mil euros. Al parecer, el problema no sólo se daba en los veteranos Predator, sino también en los modernos Reaper que están equipando ahora mismo, y en general en todas las aeronaves no tripuladas que vienen operando nuestros amigos del norte de América.

Pero el asunto es más grave de lo que pretenden demostrar. Resulta que el enemigo (¿resuena Gila en mis oídos?) no sólo ha podido ver el feed de video más o menos igual que un general norteamericano, sino que también ha aprendido muchas más cosas. Por ejemplo, qué le interesa observar a los Estados Unidos. Cómo lo hace. Qué tácticas de reconocimiento utiliza. Cuáles son las prestaciones de sus UAVs. Dónde están, desde dónde salen, a dónde van, cómo trabajan sus operadores, qué hacen cuando les cargan algún Hellfire para reventar a un desgraciado.


Teniendo en cuenta que estos medios aéreos se han usado masivamente en Iraq, puedo imaginarme fácilmente al iraní del J2, el ruso del GRU o el chino del Sexto Instituto poniendo ojos como platos cada vez que el coleguita moro le pasa las pelis a cambio de algún dinero o unos kilos de explosivos. Combinado con sus propios medios de recolección de inteligencia de señales, el mundo entero puede saber a estas alturas cómo el yanqui aplica sus más avanzadas tecnologías de reconocimiento táctico y subestratégico. Otra batalla ganada en la guerra contra el terrorismo, sin duda, que ya se ha comido un billón (europeo) de dólares en llevar la ley islámica a un sitio donde nunca hubo ley islámica, el antes secular Iraq (Nueva Constitución Iraquí, preámbulo y art. 2). O en reconvertir a los señores de la guerra afganos (no lo olvidemos: luchadores por la libertad y americanos nacidos en el sitio equivocado según Reagan y Thatcher) en operadores políticos democráticos y emprendedores globales (de la heroína) mientras siguen manteniendo a su pueblo en la miseria y la ignorancia más atroces, y por supuesto bañando en ácido sulfúrico a las chavalitas que les salen pelín precoces, un algo coquetas o –Alá no lo quiera– con ganas de estudiar. O las tres cosas, que ya es la peste. Puñeteras gafapastas, y encima rojas.

Los aviones sin piloto.


La primera aplicación militar que se encontró para la aviación, ya a finales del siglo XIX, fue la observación del campo de batalla; en un principio usando globos y luego, aviones. No es de extrañar, pues, que el primer uso para la siguiente iteración tecnológica –las aeronaves no tripuladas– fuera idéntica: el reconocimiento táctico o en los niveles inferiores del nivel estratégico. Desde su mismo origen, estos espías atmosféricos resultaron tan eficaces –y con tantas limitaciones– como sus hermanos mayores de las regiones cósmicas.

Reducidos a su mínima expresión, un UAV no es mucho más que un avión de aeromodelismo provisto de cámaras u otros sensores, que se controla mediante canales más o menos protegidos de telecomando. Sencillos mecanismos de pilotaje automático les confirieron, hace ya años, algunas capacidades autónomas como la de recorrer un determinado patron o seguir unas señales específicas. Conforme la tecnología informática ha ido avanzando, y con ella los medios de inteligencia artificial, algunas de estas aeronaves no tripuladas han adquirido progresivamente algunas posibilidades de reaccionar ante su entorno, aunque muy lejos aún de lo que puede hacer un ser humano.


En tiempos recientes, la miniaturización de las cámaras y otros sensores ha permitido crear avioncitos muy pequeños llamados micro UAVs, que pasan fácilmente desapercibidos. Los más populares en el mercado armamentístico son los ZALA rusos, como el ZALA 421-08 que puede ser teledirigido o guiado autónomamente por GLONASS (el GPS de ellos) y obtener imágenes ópticas y de infrarrojos con menos de dos kilos de peso, siendo prácticamente invisible a los ojos y los sensores por su reducido tamaño. En esta misma función, los norteamericanos usan el Dragon Eye. Otros muchos países han producido este tipo de aparatos, cuyas prestaciones son tan limitadas como su tamaño, pero sin duda resultan insuperables para la observación en el campo de batalla o en entornos urbanos con su alcance típico de 25 o 30 km.


En el extremo opuesto se encuentra el RQ-4 Global Hawk de los norteamericanos, que viene siendo una aeronave de reconocimiento del tipo del U-2 pero sin piloto. Capaz de volar a casi 20.000 metros de altitud, con 6.000 km de alcance y 650 km/h de velocidad, este avión de pleno derecho puede operar durante 36 horas seguidas observando al enemigo tanto en el rango óptico e infrarrojo como mediante su radar de apertura sintética.

Entre uno y otro extremo, se halla una multitud de aeronaves de esta clase producidas por más de una veintena de países, siendo Israel un exportador muy común en el campo. España desarrolla junto con Alemania el EADS Barracuda. Pero el más conocido de todos por su alto perfil en guerras recientes es el estadounidense MQ-1 Predator. Al igual que sus antecesores tripulados, estos modernos UAVs vienen incorporando ya algunas capacidades de combate, normalmente bajo la fórmula de cargarles un par de misiles ligeros del tipo del Hellfire para atacar blancos de oportunidad que surjan ante sus ojos electrónicos. También se les puede proveer con Stingers o similar con objeto de derribar aeronaves en condiciones análogas.

Las aeronaves no tripuladas son un arma extremadamente útil, e incluso económica, que por su proximidad al suelo y su capacidad de ser operados como un avión cualquiera no tiene muchas de las limitaciones que plagan a los satélites de reconocimiento. De hecho, ambos se complementan mutuamente para hacerse una idea global de lo que está ocurriendo en un determinado lugar.

Guerras de robots.


Los mayores problemas de los UAVs están relacionados con su necesidad de mantenerse en contacto con sus operadores, lo que los delata en el espectro radioelectrónico aunque sus señales viajen bien cifradas y puede permitir su interferencia a manos del enemigo; conforme van ganando en capacidades autónomas gracias al progreso de la computación, esta dificultad va reduciéndose.

Otro problema sustancial es que sus mecanismos defensivos son relativamente pobres, y desde luego muy lejos de los que puede adoptar un ser humano que se juega la vida sentado sobre su máquina. En realidad, la mayor protección de un UAV es su reducido tamaño y su bajo perfil en el radar y en el infrarrojo, lo que hace difícil apuntarles con misiles. A pesar de esto, en la mayoría de conflictos los UAVs son derribados rutinariamente. Durante el bombardeo de la OTAN contra Yugoslavia, en 1999, la Alianza Atlántica perdió un total de 35 aeronaves, incluido el notorio derribo de un avión invisible F-117 NightHawk que precipitó su retirada del servicio; 30 de estas pérdidas fueron UAVs.


De hecho, ya ha habido una guerra de los UAVs, o al menos una guerrita. Durante la escalada de tensiones que finalmente condujo a la guerra entre Rusia y Georgia de 2008, el bando georgiano estuvo enviando numerosos UAVs de reciente fabricación israelí para espiar a los independentistas de Abjasia, que cuentan con apoyo ruso. Entre marzo y mayo de ese año, los abjasios derribaron un mínimo de tres y un máximo de siete de tales aparatos (Elbit modelo Hermes 450). Sólo en una de las ocasiones pudo estar implicada un arma aérea verdaderamente poderosa, un caza de superioridad aérea Sukhoi Su-27 o quizás un MiG-29 perteneciente a la Fuerza Aérea Rusa operando desde Krasnodar o Maykop (los rusos lo niegan). El resto cayeron a manos de armas de infantería, un lanzamisiles tierra-aire fabricado antes del colapso de la URSS y los avioncitos de entrenamiento táctico L-39 Albatros que operan los abjasios.

Como ya he mencionado, el principal enemigo de los UAVs son sus propias transmisiones, que los delatan en el espectro radioelectrónico. Sería, por supuesto, posible construir uno de mediano tamaño que operara en modo silencioso, registrándolo todo en dispositivos de almacenamiento hasta su retorno a base o al menos hasta hallarse fuera de peligro; pero esto anularía sus capacidades más interesantes, como la posibilidad de espiar en tiempo real, reaccionar ante una observación llamativa, atacar un blanco de oportunidad o poner a prueba las defensas enemigas. En caso de pérdida por accidente o derribo, la misión no habría servido para nada. Y ni siquiera sería posible saber si va por buen camino o se ha desviado a lugares desaconsejables militar o políticamente. Hasta que no haya inteligencias artificiales capaces de pensar como un ser humano, y se puedan montar a bordo de una aeronave así, un UAV silencioso no es muy interesante ni muy útil.


Por otra parte, las señales de telecomando se pueden interferir, bien simplemente para suprimirlas y provocar la pérdida de control de la aeronave o incluso para volverla contra su propietario. No se ha hecho público que esto último haya sucedido en ningún conflicto real.

Y, como hemos visto, las observaciones realizadas por el UAV pueden ser también aprovechadas por el enemigo; si no van cifradas, incluso por un enemigo de baja tecnología como la resistencia iraquí. Es de suponer que un enemigo más poderoso y con mejores medios podría proponerse descifrar la encriptación de un canal protegido; esto de la criptografía tiene siempre el problema de que nunca sabes hasta dónde habrán llegado los matemáticos de tus oponentes.

Lo cierto es que hemos sido testigos de una excelente exhibición de guerra asimétrica, que es algo a lo que los españoles ya pusimos un nombre menos pijo hace muchos años: guerrilla. Esto es: combatir a un enemigo más poderoso con conocimiento del terreno, evitando sus mayores fortalezas y explotando sus mayores debilidades, encontrando maneras inteligentes de volver su propio poder contra él. Que es, en último término, como cualquier persona inteligente combate una guerra. Nadie dijo nunca que el enemigo se tuviera que comportar como en las maniobras militares, en los folletos de propaganda o en las simulaciones por ordenador. Quien espere un oponente así comete un profundo, un gravísimo error que le costará muy caro. Como puede verse con facilidad. Por televisión.

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jueves, 17 de diciembre de 2009

LHC reloaded: parada invernal

NOTICIA




Tal como estaba programado, el colisionador de partículas LHC del CERN se detuvo ayer a las 18:03 CET para la parada invernal.

La razón fundamental de esta parada se debe al elevado coste de la energía eléctrica en estas fechas y su disponibilidad en las redes europeas. El LHC consume elevadas cantidades de energía (120 MW), por lo que la detención de los aceleradores en su conjunto reduce el gasto del CERN desde los 180 MW máximos a 35 MW de carga base.

En un año, el CERN consume aproximadamente 1.000 GWh, de los que aproximadamente 700 corresponden al LHC (carga base, máquina, experimentos). Esto equivale, más o menos, al 10% de la electricidad usada en el cantón de Ginebra, donde se encuentra instalado. Aunque dispone de generadores diesel autónomos para las emergencias, el CERN no produce normalmente su propia energía sino que depende de la red general.

Estas paradas programadas se aprovechan para la realización de mantenimientos, calibraciones y actualizaciones.

Los resultados del LHC desde su segunda puesta en marcha iniciada el pasado 4 de septiembre hasta el día de hoy son excelentes. No sólo se puede considerar resuelta la avería del pasado año, sino que el colisionador ha funcionado a la perfección, manteniendo haces estables con grupos múltiples de partículas durante varias horas, alcanzando el récord máximo de energía obtenido jamás (2,36 TeV, 1,18 por haz) y suministrando ya los primeros datos para el cotejamiento científico (paper).

Entre las anécdotas, cabe destacar la conocida por todo el mundo del pájaro y la baguette, y un corte de electricidad el 3 de diciembre debido a un fallo en una conexión de 18.000 voltios que mantuvo el complejo desconectado durante algunas horas (aunque los sistemas esenciales no resultaron afectados en ningúin momento).

El siguiente arranque del colisionador está previsto para el 10 de febrero de 2010, hacia los 7 TeV. Hacia el conocimiento.

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lunes, 14 de diciembre de 2009

LHC reloaded: ¡millones de colisiones!

NOTICIA

Durante el fin de semana, el acelerador LHC ha registrado más de un millón de colisiones en su rango energético mínimo de 0,9 TeV (equivalente a los colisionadores más poderosos que existían hasta ahora) y hasta 50.000 a 2,36 TeV, durante varias horas sin parar. Este elevado número de colisiones será preciso para obtener datos científicos válidos, con numerosas oportunidades de detección y verificación. Cuando esté funcionando nominalmente, el LHC producirá unos seiscientos millones de colisiones por segundo al 99,9999996% de la velocidad de la luz.

En estos momentos, los haces de partículas son ya estables y permiten circular varios grupos de protones a la vez, maximizando así las posibilidades de impactos útiles. De aquí al miércoles, momento en que se apagará el acelerador hasta principios del año que viene, está previsto seguir aumentando la intensidad de los haces y el número de colisiones para tener lista toda la calibración científica.

En 2010, el LHC irá incrementando la potencia y estabilidad de sus haces hasta alcanzar los 7 TeV (3,5 TeV por haz), la mitad de su potencia máxima, como está programado para el año que entra. Ese será el momento en que se iniciará verdaderamente el mayor proyecto científico de la historia de la física, permitiéndonos aprender cosas que ahora a duras penas soñamos. Ver, como si dijéramos, más allá de la neblina de la realidad.  ;-)

Además:
Aquí está el paper con los resultados de los primeros 284 eventos de colisión registrados en el detector ALICE a principios de diciembre, en energías en torno al TeV, confirmando que los resultados son coherentes con los obtenidos en colisionadores anteriores.


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domingo, 13 de diciembre de 2009

Satélites espías

Los espías del cielo también tienen sus limitaciones


Algunas películas, novelas y no pocos propagandistas han hecho creer a mucha gente que los satélites de reconocimiento constituyen una especie de ojo de Dios con el que las principales potencias espaciales pueden vigilar a todo el mundo en todo momento y lugar. Muchos recordaremos, por ejemplo, aventuras como Enemigo Público donde el protagonista es perseguido de modo singularmente paranoico mediante toda clase de medios tecnológicos. No son pocas las referencias –incluso entre autores de cierto crédito– apuntando a que estos observadores celestiales podían leer los titulares de un periódico o reconocer una cara entre una multitud hace ya años e incluso décadas. De algún modo, la popularización de servicios cartográficos satelitarios como el conocido Google Maps (o Google Earth) y similares ha conducido a algunos a pensar "si esto es lo que dejan ver al público, ¿qué no tendrán ellos?" Para la gente de a pie que alguna vez ha considerado esta cuestión, los satélites de reconocimiento parecen haberse convertido en algo religioso, análogo a esos dioses capaces de ver lo que haces día y noche, estés donde estés, quizá tomando nota para algún remoto Juicio Final.

Bien, pues todo esto resulta un poquito paranoico. No seré yo quien discuta las capacidades de los modernos satélites de reconocimiento, pero dentro de unos márgenes. Como toda tecnología, sus posibilidades quedan limitadas por la ciencia que hay detrás... y por el dinero y los recursos disponibles.


Las cuestiones relacionadas con los satélites de reconocimiento, en tanto que medios de espionaje globales, suelen ser secretas. Pero no un poquito secretas, sino secretas del demonio, gestionadas por agencias oscuras especialmente constituidas a tal efecto y protegidas por numerosas –y severas– leyes. No seré yo quien se meta en semejantes mejunjes, pero a fin de cuentas la ciencia que alienta esta tecnología es conocida. Esa es una de las cosas bonitas de la ciencia: no se puede mantener en secreto. Una cierta aplicación tecnológica sí, pero la ciencia de fondo no, porque la ciencia sólo puede avanzar cuando es pública y está al alcance de muchos cerebros. Aunque fuera concebible un programa científico confidencial, no tardaría mucho en estancarse y quedar atrasado con respecto a los abiertos. Incluso cosas tan secretistas como la tecnología de las armas nucleares depende de avances científicos disponibles en cualquier universidad. Por mucho que se intente, no funciona de otra manera.

Máxime cuando nos referimos a leyes fundamentales de la física (o de otras ramas de la ciencia), que son iguales para todo el universo conocido y están al alcance de cualquier estudioso. Así que no nos dejemos impresionar tanto por todas esas organizaciones oscuras y leyes de secretos oficiales, y echémosle un vistazo a estos presuntos ojos casi divinos a la intensa luz de la ciencia.

Reconocimiento óptico

Los primeros intentos para construir un satélite de reconocimiento se encontraron con problemas y fracasos sonoros, como sucede con cualquier actividad pionera. Algunos de ellos fueron notables, como uno de los primeros prototipos CORONA norteamericanos (el Discoverer-2 de la serie KH-1, abril de 1959) que debido a un pequeño error tuvo la mala idea de regresar a la Tierra... doscientos kilómetros al norte de Moscú, en pleno territorio soviético, y no en las islas Hawaii como tenía programado. Fue hallado por unos leñadores y terminó en manos del contraespionaje ruso, aunque por suerte para los estadounidenses esta prueba primitiva no era mucho más que una esfera metálica. Otra metedura de pata curiosa fue la del segundo Zenit-2 soviético (Cosmos-4, abril de 1962), un satélite ya completo y plenamente operacional que funcionó de lo más bien salvo por el ligero problema de que, debido a un fallo en el sistema de orientación,su cámara apuntaba hacia el espacio exterior en vez de hacia nuestro planeta, sin remedio posible. Superados estos primeros dolores de parto, para 1963 más o menos tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética disponían de satélites de reconocimiento óptico operativos. Esto es: satélites que hacían fotos desde sus órbitas, cuyas películas (y cámaras en el caso soviético) regresaban a la Tierra para ser recuperadas por una variedad de métodos.

Cabe reseñar que desde el principio los resultados fueron espectaculares y la resolución, asombrosa, permitiendo hacer cosas como contar el número de vehículos en un aparcamiento... en cualquier lugar del mundo. Las cámaras espaciales norteamericanas fueron generalmente desarrolladas por Eastman Kodak y las soviéticas,por la Fábrica Optomecánica de Krasnogorsk (ahora KMZ), donde también hacían las populares Zenit SLR. Los satélites Zenit, además, iban provistos con un sistema de televisión que almacenaba imágenes durante su recorrido orbital y las transmitía a tierra cuando sobrevolaba territorio ruso,pero no se veía muy bien y fue eliminado poco después.


Un problema de los satélites de reconocimiento óptico es que, por motivos obvios, deben volar tan bajo como sea practicable: la misma cámara y la misma óptica obtendrá resultados mejores cuanto más cerca del objetivo se halle. Esto los confina generalmente a las órbitas bajas (LEO), donde son fácilmente detectables y visibles incluso a ojo desnudo. Y, para el caso, interceptables por armas antisatélite (aunque no parece que haya muchas en servicio).

Otro problema, derivado del anterior, es que los satélites de reconocimiento óptico sólo ven realmente bien en una estrecha franja a sus pies, típicamente de unas decenas o algún centenar de kilómetros. Incluso usando cámaras orientables u ópticas de gran apertura, más allá de esa distancia la luz procedente de la Tierra tiene que atravesar diagonalmente grandes extensiones de nuestra turbia atmósfera, degradando e incluso arruinando los resultados. La solución evidente sería alejar el satélite a mayores altitudes, pero eso nos conduce de nuevo al problema anterior. Es posible maniobrar el satélite para alterar un poco su trayectoria, pero esto debe programarse con mucha antelación y consume rápidamente sus reservas de combustible de maniobra, adelantando el fin de su vida útil. No es –ni de lejos– tan sencillo como decir "muévemelo un pelín para allá, que quiero ver mejor eso de ahí"; típicamente habrá que esperar a otra órbita que cubra el área, horas o incluso algún día después.

Cada potencia vigila, cataloga y sigue con gran detalle los lanzamientos de sus oponentes, conociendo así cuándo hay un satélite extranjero en el cielo, y en qué circunstancias. Así, quien tiene acceso a esta información puede saber cuándo está siendo observado, cuándo no, y en el primer caso con qué limitaciones.


Un tercer problema está relacionado con la máxima resolución posible, que los incapacita de hecho para eso de leer un titular periodístico, identificar una matrícula o reconocer una cara. Un satélite de reconocimiento moderno es como un telescopio espacial del tipo del Hubble o el Spitzer, y está sujeto a sus mismas leyes ópticas. Una de ellas dice que su resolución no es infinita, sino que está sometida al criterio de Rayleigh para la resolución angular y al límite de Dewes. Debido al tamaño máximo de los cohetes espaciales actuales, sabemos que el espejo de un satélite de reconocimiento no puede tener más de tres metros de diámetro, y más probablemente se encuentre en torno a los 2,4 m del Hubble (utilizan similares transportes y lanzadores). El límite de Dewes–no lo olvidemos: una ley física básica– determina que ni el más perfecto de los telescopios puede tener una resolución mejor que Rº'' = 11,6 / Dcm. Si Dcm = 240 cm, entonces la resolución angular Rº'' teórica máxima es de 0,048 segundos de arco.

¿Y esto qué significa? Pues significa que a una altitud típica de 550 km, la máxima resolución efectiva posible es de casi 13 centímetros. Es decir, cada píxel puede tener, en el mejor de los casos, trece centímetros de lado (en la práctica, casi nunca se consiguen resoluciones tan buenas, ni siquiera inmediatamente a los pies de la astronave; una aproximación más realista en condiciones atmosféricas y de iluminación normales rondaría los 25 cm). Si tenemos en cuenta que las facciones de una cara humana caben enteras en un rectángulo de trece centímetros de lado, eso significa que toda la cara queda representada por un único píxel, y por tanto un satélite de reconocimiento no puede distinguir rasgos específicos que permitan la identificación de esa persona. Mucho menos leer el titular de un periódico o una matrícula (cuyos caracteres tienen un máximo de 7,7 cm y además están en un ángulo dificilísimo para su observación desde arriba).


Esquema óptico de los nuevos satélites de reconocimiento rusos Persona. Sí, el diseñador de las ópticas es LOMO, la misma corporación que creó en su día las cámaras usadas en lomografía, sólo que muchos años después y con técnicas un poquito más depuradas.  ;-)

Un satélite con un espejo imposiblemente grande de tres metros haciendo una pasada baja a 70 km (a esto se le llama un swoop, y sólo se haría en una emergencia extrema, pues quema la astronave) podría llegar a tener una resolución teórica máxima de centímetro y medio hasta que resultara dañado o destruido. Sin embargo, nadie va a jugarse así un satélite de dos mil millones de dólares a menos que haya una guerra a gran escala en marcha, o cosa parecida, y resulte estrictamente necesario (y las condiciones atmosféricas permitan obtener algún beneficio de tal suicidio). Manteniéndose dentro de lo razonable, un satélite hipotético con un espejo de 2,8 metros en el perigeo mínimo de una órbita Molniya (aproximadamente 150 km) tendría una resolución teórica máxima de unos 3 cm, con lo que en condiciones ideales y utilizando un software muy sofisticado puede que llegara a distinguir una cara que mirara directamente hacia arriba justo a sus pies, pero no en ninguna otra circunstancia, ni tampoco las matrículas o titulares en cuestión.


En el mundo real, las mejores resoluciones que se obtienen en ángulos idóneos, altitudes mínimas y con una meteorología perfecta oscilan entre los 5 cm (una cabeza reducida a cuatro píxeles) y los 15 cm, y más normalmente entre 10 y 40, no tan lejos de los 50 cm que caracterizan a los satélites comerciales. Los modernos satélites norteamericanos (Improved Crystal) y rusos (Kobalt-M y el nuevo Persona) son máquinas tremendamente poderosas y sofisticadas, pero sin duda no pueden violar las leyes de la óptica.

Un último problema de los satélites de reconocimiento óptico es que los tejados de los edificios o las cubiertas de los barcos les representan barreras invencibles, y en general cualquier cosa que esté bajo tierra o simplemente tapada. A menos que quede algún ángulo libre por donde el satélite pueda mirar o haya una fuente de calor delatando la naturaleza del contenido en el infrarrojo, una casamata de pastores o una cueva puede inutilizar miles de millones en tecnología espacial.

Finalmente, añadir que la nubosidad, la niebla, la contaminación, la calina y la noche degradan significativamente las prestaciones de los satélites de reconocimiento óptico, reduciéndolos a la observación en bandas infrarrojas, no tan precisa (sin embargo, los objetivos calientes –del tipo de motores, industrias, incendios o cosas así– pueden llegar a observarse mejor en plena noche, especialmente cuando hace frío; no existe constancia de que se haya podido detectar realmente un cuerpo humano por esta vía a menos que ya se hubiera delatado de otras maneras).


Merece la pena mencionar entre los actuales, además de los Improved Crystal y Persona, el Helios-2 (Francia, en un programa donde también participa España desde 1995), los Offeq-5 y 7 (Israel), el TES (India) y el SJ-8 (China). Es también interesante reseñar que un multimillonario concepto global para reemplazar los satélites de reconocimiento óptico estadounidenses, la Future Imagery Architecture, fue cancelado en fechas relativamente recientes por su coste excesivo y graves problemas conceptuales.

Reconocimiento electrónico o de señales

Recuerdo con cariño a una persona que, mientras conversábamos sobre un tema que le parecía delicado en el jardín de su casa (realmente no lo era), de pronto calló y me hizo callar señalando discretamente a los cielos. Al parecer, este ser humano estaba convencido de que hay satélites capaces de escuchar las conversaciones, ignorando que la propagación del sonido termina (claro) con la atmósfera terrestre y es de hecho imperceptible a pocos cientos de metros, quizá en una mala lectura de lo que pueden hacer los satélites de reconocimiento electrónico.


El primer satélite de inteligencia de señales fue probablemente el GRAB-1 norteamericano de 1960, bajo la tapadera de una misión científica para detectar la radiación galáctica. En 1963 los Zenit soviéticos de reconocimiento óptico, más grandes que sus contrapartes estadounidenser, incorporaban ya también sensores de radiofrecuencia. Estos satélites primitivos no eran capaces de mucho más que captar emisiones de radio omnidireccional muy potentes. Algún escéptico llegó a apuntar por la época: "para oír Radio Moscú, la sintonizo en mi casa y nos ahorramos toda esta pasta."

Sin embargo, este escéptico no resultó muy visionario. Pocos años después, conforme los instrumentos se iban tornando más sofisticados, tanto los EEUU como la URSS estaban obteniendo inmensas cantidades de información por el procedimiento de escuchar las transmisiones de radio y radiotelefonía desde sus satélites, a lo largo y lo ancho del mundo. Al mismo tiempo, ambos dedicaron grandes recursos a la protección y cifrado de sus propias comunicaciones, conscientes de que ahora su archienemigo podía estar escuchándoles en cualquier momento, desde los cielos.

Y es que a fin de cuentas una emisora hace eso: emitir, de la mejor manera posible. A diferencia de los satélites de reconocimiento óptico o electro-óptico, obligados con frecuencia a espiar sombras que no quieren ser espiadas, los satélites de inteligencia electrónica no hacen más que escuchar a alguien que ha decidido emitirse a sí mismo. La cuestión, claro, es que una sociedad moderna –y un ejército moderno– es impensable sin una infinidad de transmisiones constantes: radio, radar, telefonía, televisión, enlaces de datos, mil cosas.

Como los satélites de inteligencia electrónica escuchan cosas que desean ser escuchadas (si no, ¿para qué emiten?) no se enfrentan a muchos de los problemas característicos del reconocimiento óptico. Por ejemplo, pueden operar desde órbitas muy altas e incluso geoestacionarias, cubriendo un hemisferio entero, pues gran parte de las transmisiones se reciben con facilidad desde allí. Las condiciones atmosféricas les molestan poco, las ondas hertzianas atraviesan de forma natural muchas paredes y otros objetos sólidos, el día y la noche y la ventisca y el huracán les resultan irrelevantes. Su principal problema son las condiciones solares y disponer de suficientes canales para captar toda esa información. De ahí se retransmite vía otros satélites a los grandes centros de análisis de datos (como el conglomerado en torno a ECHELON en los países angloparlantes o los servicios analíticos del GRU y el FSB) para unirlo con lo obtenido por otras fuentes y procesarlo.

Realmente, para alguien que no desee ser detectado y escuchado, la inteligencia de señales es el mayor problema en la actualidad. Es relativamente fácil de evitar, por el sencillo procedimiento de desconectarse, pero tal cosa es poco practicable y muy problemática para cualquiera que desee permanecer en el mundo moderno. Para un estado, una empresa o una fuerza militar, resulta imposible, y en este caso es preciso recurrir a comunicaciones terrestres mediante fibra óptica o similar, con costosos mecanismos de protección a lo largo de todo su recorrido; o a medios criptográficos inciertos, de los que nunca se puede saber su verdadero nivel securitario.

Los satélites de reconocimiento electrónico más modernos que se conocen son los MENTOR (EEUU), Tselina-2 y Liana (Rusia), a quienes cabe añadir desde 2004 los SJ-6 chinos.

Reconocimiento oceánico y radárico

A quienes conciben estas cosas no se les pasó por alto la posibilidad de instalar radares en sus satélites para vigilar mejor la Tierra. Un radar de apertura sintética instalado en el espacio permite ver a través de las nubes y otros fenómenos atmosféricos que arruinarían las imágenes de un satélite óptico, tiene una capacidad (limitada) de barrer a través de objetos no metálicos, y sobre todo es capaz de detectar muy bien las zonas de transición entre distintos elementos; específicamente, entre el metal y otros elementos. En la parte negativa, su resolución no resulta excepcional y sus transmisiones –necesariamente muy potentes, hasta el punto de necesitar fuentes de energía nucleares– son fáciles de detectar.


Fue la URSS y después Rusia quien apostó definitivamente por esta tecnología, con las series Almaz (reconocimiento terrestre) y los famosos RORSAT (US-A) de vigilancia marítima y oceánica, con el propósito de mantener permanentemente controladas las flotas militares y los buques mercantes de Occidente. En 1998, tras décadas de completo predominio ruso en este campo, Estados Unidos terminó incorporándose también con sus Lacrosse.

Defensa nuclear

Otros satélites que se pueden calificar como espías son los destinados a la detección temprana de lanzamientos de misiles atómicos o el descubrimiento de explosiones nucleares. Estas son astronaves enormemente especializadas para esta función, que existen y operan bajo el máximo secreto; pero no sirven para muchas cosas más. Se trata, en esencia, de sensores térmicos, neutrónicos y de rayos X grandes, ultrasensibles y sofisticados situados en órbita para detectar lo antes posible la pluma de calor emitida por el cohete propulsor de estos misiles o una explosión nuclear en cualquier punto de la Tierra.

Para esta función, los Estados Unidos operan los DSP y SBIRS; Rusia, la serie OKO.

Las principales limitaciones: dinero, operatoria, análisis.

Pero las mayores limitaciones de todos estos satélites de reconocimiento no son tanto científicas o tecnológicas como de índole práctica. En primer lugar, está el problema del dinero. Algunas de estas astronaves son piezas únicas, en el mismísimo borde de lo que sabe hacer el ser humano. Tanta sofisticación resulta francamente cara: dos de ellos pueden perfectamente costar tanto como un portaaviones atómico de cien mil toneladas. Por ello, se construyen y lanzan con prudencia (y sigue siendo hasta cierto punto frecuente que se pierda alguno debido a fallos o accidentes en el lanzamiento, con pérdidas multimillonarias; mandar cosas al espacio aún no es como pillar el avión). El número de satélites operativos en cada momento determinado rara vez asegura completa cobertura; en el caso de los ópticos, harían falta centenares de unidades para mantener cobertura permanente, lo que resulta simplemente imposible en términos económicos y materiales.

Estas limitaciones tecnológicas conducen, a su vez, a limitaciones en la operatoria; sobre todo en lo que se refiere a los ópticos y radáricos. Como ya se ha dicho, éstos sólo ven bien en franjas muy estrechas, a poder ser justo debajo de ellos, y es posible que pasen días enteros (hasta tres) antes de que el satélite vuelva a pasar por el mismo lugar. Maniobrarlos fuera de previsiones consume rápidamente un combustible muy escaso en el espacio, acortando radicalmente su vida útil. Los únicos que gozan de cierta libertad en este sentido son los de espionaje electrónico, gracias a que pueden operar desde grandes distancias. Pero, a su vez, éstos quedan limitados por su número de canales simultáneos disponibles.

En último término, el problema más retorcido del reconocimiento estratégico es el análisis y la interpretación de los datos. Por una parte, siempre cabe la posibilidad del engaño (igual que hay gente experta en hacer satélites de reconocimiento, hay gente igualmente experta en tomarles el pelo a ellos y a sus operadores). Por otra, una potencia con recursos sabe siempre cuándo hay satélites extranjeros en su cielo y dónde, y tratará siempre de que las cosas más interesantes ocurran cuando no haya ninguno o estén en mala posición para observar. Pero, sobre todo, el problema es que estos medios proporcionan inmensos volúmenes de información que hay que seleccionar, clasificar, descifrar, analizar e interpretar, actividades todas ellas frecuentemente subjetivas y proclives a la tardanza o el error.

Salvo que el tema sea de la máxima importancia y se le asignen todos los recursos disponibles, muchos datos esenciales pueden permanecer días o semanas sin descubrir... o pasar desapercibidos para siempre. Los grandes sistemas informáticos han facilitado mucho esta complicada tarea, pero aún dista mucho de ser perfecta y sigue necesitando el toque mágico de los expertos humanos con muchos años de experiencia a sus espaldas. Entre otros motivos, porque las máquinas continúan siendo fáciles de engañar en muchos aspectos.


Las tomaduras de pelo elaboradas son una constante en la historia del espionaje y la inteligencia, hasta el punto de conformar toda una rama del arte militar que se suele conocer por el término ruso maskirovka, en honor a los grandes genios en el tema que este país ha producido. Por poner un ejemplo muy sencillo: resulta difícil ocultar una fábrica a los ojos de un satélite, pero es mucho más fácil engañar sobre su producción con falsas entradas y salidas de camiones que aparenten traer y llevar materias primas o productos que en realidad no se usan allí. La presencia de submarinos en un determinado puerto puede alterarse por el sencillo método de mantener sumergidos algunos de ellos. Y así con todo, rizando el rizo hasta extremos diabólicos. Los ordenadores no sirven: se necesita una mente igualmente brillante al otro extremo para descubrir estas argucias... si es que se descubren. No hay tantas mentes brillantes disponibles al mismo tiempo.

En general, aquellas cosas que se destaquen significativamente del ruido de fondo serán detectadas con rapidez. La pluma térmica de un misil, por ejemplo, encenderá todas las luces rojas. Y también una voz cuyo perfil sonoro esté registrado en las computadoras, hablando por radio o telefonía. En cambio, una división entera de tanques puede permanecer absurdamente oculta usando buenas técnicas de camuflaje. Y un simple SMS enviado desde una cabina con lenguaje común pasará desapercibido con facilidad en el inmenso ruido de fondo de las telecomunicaciones contemporáneas. Un vehículo solitario en una llanura helada será localizado con facilidad. El mismo vehículo circulando por una carretera durante la operación salida se convierte fácilmente en una pesadilla para los analistas.


Los satélites espías son herramientas poderosas e inquietantes, pero distan mucho de ser el ojo de Dios que algunos suponen. No lo ven todo, en todo momento y lugar, bajo cualquier condición. Son sensibles a las circunstancias, el tiempo, el espacio. Cuando se conocen los principios que los alientan a ellos y a los hombres y las máquinas que hay detrás, resultan hasta cierto punto sencillos de suprimir y sobre todo burlar. Por su extrema utilidad ningún país renunciará a ellos, pero ese mismo país cometería suicidio si les confiara su seguridad en exclusiva. No dejan de ser máquinas sometidas a las leyes de la ciencia y los sustratos de su tecnología, como cualquier otra: leyes conocidas, tecnologías humanas y por tanto imaginables por otro humano. No lo ven todo durante todo el tiempo; se parecen más a un microscopio que se enfoca sobre algo de interés cuando tal cosa es posible.

Y, para los más paranoicos, mi pregunta favorita: teniendo en cuenta lo brutalmente caro que sale todo esto, ¿qué te hace suponer que vales tanto dinero?  ;-)

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